Porque somos menos no tenemos derecho a decir lo que queremos; perseguidos, adulterados, corrompidos y comunistas.
Somos despreciados porque viajar aunque nos apetece, no podemos; porque la seguridad que la democracia nos ofrece no nos alcanza ni nos protege.
Somos los proletarios informales que los indices de la DIAN juzgan como empleo. Somos los que las fusiones llaman recorte de empleo. Somos los estudiantes que sin lanzar rocas atajamos gases. Somos los verdaderos cuerpos de falsos positivos. Somos un pueblo entre dos frentes sin ningún camino. Somos los que la mano firme dejo sin corazón (grande, pequeño o el que sea). Somos los que nos quedamos esperando una Colombia que nos prometieron primero.
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